RASCARSE DONDE NO PICA
(textos para leescribir)
taller de filosofía y literatura
1º bachillerato
segundo trimestre
ies vicente cano
curso 22/23
1.
Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.
La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... es desafiada por este punto de luz pálida.
Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Asentarnos, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una formadora de humildad y carácter. Quizás no hay mejor demostración de la soberbia humana que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos más amablemente los unos a los otros y de preservar y apreciar el pálido punto azul, el único hogar que hemos conocido.
CARL SAGAN, Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio.
LAS CIUDADES Y LOS INTERCAMBIOS. 1
A ochenta millas de proa al viento maestral, el hombre llega a la ciudad deEufemia, donde los mercaderes de siete naciones se reúnen en cada solsticio y en cada equinoccio. La barca que fondea con una carga de jengibre y algodón en rama volverá a zarpar con la estiba llena de pistacho y semilla de amapola, y la caravana que acaba de descargar costales de nuez moscada y de pasas de uva ya lía sus enjalmas para la vuelta con rollos de muselina dorada. Pero lo que impulsa a remontar ríos y atravesar desiertos para venir hasta aquí no es solo el trueque de mercancías que encuentras siempre iguales en todos los bazares dentro y fuera del imperio del Gran Kan, desparramadas a tus pies en las mismas esteras amarillas, a la sombra de los mismos toldos espantamoscas, ofrecidas con las mismas engañosas rebajas de precio. No solo a vender y a comprar se viene a Eufemia sino también porque de noche, junto a las hogueras que rodean el mercado, sentados sobre sacos o barriles o tendidos en montones de alfombras, a cada palabra que uno dice -como «lobo», «hermana», «tesoro escondido», «batalla», «sarna,», «amantes»- los otros cuentan cada uno su historia de lobos, de hermanas, de tesoros, de sarna, de amantes, de batallas. Y tú sabes que en el largo viaje que te espera, cuando para permanecer despierto en el balanceo del camello o del junco se empiezan a evocar todos los recuerdos propios uno por uno, tu lobo se habrá convertido en otro lobo, tu hermana en una hermana diferente, tu batalla en otra batalla, al regresar de Eufemia, la ciudad donde se cambia la memoria en cada solsticio y en cada equinoccio.
Las ciudades invisibles (Le cittá invisibile,1972), trad. Aurora Bernárdez, Barcelona, Minotauro, 1983, págs. 44-49
LAS CIUDADES Y LOS INTERCAMBIOS. 4
En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o blanquinegros según indiquen relaciones de parentesco, intercambio, autoridad, representación. Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar entre medio, los habitantes se van: se desmontan las casas; quedan sólo los hilos y los soportes de los hilos. Desde la ladera de un monte, acampados con sus trastos, los prófugos de Ersilia miran la maraña de los hilos tendidos y los palos que se levantan en la llanura. Y aquello es todavía la ciudad de Ersilia, y ellos no son nada. Vuelven a edificar Ersilia en otra parte. Tejen con los hilos una figura similar que quisieran más complicada y al mismo tiempo más regular que la otra. Después la abandonan y se trasladan aún más lejos con sus casas. Viajando así por el territorio de Ersilia encuentras las ruinas de las ciudades abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el viento hace rodar: telarañas de relaciones intrincadas que buscan una forma.
Las ciudades invisibles (Le cittá invisibile,1972), trad. Aurora Bernárdez, Barcelona, Minotauro, 1983, pág. 90
2.
Es necesario insistir en que la noción de frontera, históricamente, no es equivalente de forma exclusiva a la de muro defensivo, ni al confín de soberanía. Incluso en términos clásicos, la distinción entre los términos romanos de limes, confines o vallum es muy compleja. Resumiendo, casi al riesgo de la simplificación, diría que si bien ha quedado en nuestra concepción de frontera la idea de confín, de límite y barrera del estado, esto es, de instrumento de delimitación de la soberanía territorial, al modo que ejemplifica el famoso muro de Adriano, no es menos cierto que en el origen mismo de este concepto la frontera es sobre todo una zona de contacto, de tensión, pero de intercambio. Y es que más allá de las delimitaciones artificiales que los estados convienen (o imponen), es decir, construyen, a efectos de gesto ostensible de soberanía, hay pueblos, culturas, intereses y necesidades sociales y económicas que se relacionan a través de la frontera como zona o espacio de contacto. Insisto dos puntos frente a la noción de frontera como limes, esto es, una línea fortificada que sirve para separar civilización de barbarie, hemos de recuperar la dimensión de frontera como "espacio de interacción económica y social que paulatinamente puede propiciar el intercambio, la negociación y el mestizaje: cultural, económico, social, político". Eso habría sido el Mediterráneo como frontera, escenario de conflictos, pero inevitablemente de conflictos que nos han constituido, que han construido lo que somos. Y, precisamente por eso, mar común, mar nuestro.
Javier de Lucas, Fronteras.
¿A qué llamamos frontera? Al límite territorial de una determinada zona, país, región, etc. Una separación –que puede ser tanto real como imaginaria– que entendemos que hace referencia al espacio geopolítico que determina los límites dentro de los cuales se establece la soberanía de quienes allí viven.
Esa es la definición principal que la mayoría tiene en mente, pero no es la única. Existen muchos tipos de fronteras y, en ciertos casos, unas se superponen a otras. Fronteras naturales (montañas, ríos, etc.), fronteras aéreas, fronteras marítimas (límites de derecho y control formalmente establecidos), fronteras políticas, culturales, lingüísticas, tradicionales, etc.
Desde una perspectiva etimológica, frontera viene del latín frons, frontis; frente, fachada. Un término que hacía referencia, básicamente, al punto de contacto entre dos ejércitos en el extremo de un territorio o una construcción opuesta. Quizá para el sentido que le atribuimos actualmente otras palabras latinas fueran más acertadas, como limes (los límites que tenía el imperio romano) o fines (final, término, etc.).
Pero para entender lo que significa el concepto de frontera tal y como lo entendemos hoy hemos de viajar hacia atrás en el tiempo, concretamente a 1648, cuando se firma el Tratado de Westfalia que puso fin a la Guerra de los Treinta Años. Es en ese momento cuando se establecen los primeros contornos geográficos de los estados europeos y, sobre todo, cuando se empieza a reconocer el principio de la integridad territorial. Ese sería el primer paso, pero no el único, pues no será hasta después de la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas cuando el término adquiera propiamente el sentido político que tiene en la actualidad.
Rodríguez Ortiz habla por tanto de cuatro grandes categorías que, a su vez, contienen varias clasificaciones y ejemplos. En primer lugar, nos encontraríamos con lo que se denominan fronteras de securitización, es decir, aquellas delimitaciones que se deducen de la necesidad de proteger o resguardar un territorio (por motivos de criminalidad, terrorismo, inmigración no regulada, contrabando, tráfico de drogas, etc.). En segundo lugar, podríamos hablar de fronteras históricas, que serían aquellas que se desarrollan a lo largo del tiempo en una geografía determinada por la transformación social y política de dicha zona en concreto. La tercera categoría serían las fronteras subjetivas, es decir, aquellas que se desarrollan no solo más allá de la convivencia con esos «otros» que están fuera, sino también frente a algunas de las características que poseen esos «otros», como la lengua, la religión, la raza, la filosofía, la ideología, etc. Para terminar, hablaríamos de fronteras globales, que son aquellas que van desde ámbitos locales a ámbitos internacionales: fronteras económicas, geopolíticas, supranacionales y demás.
(fragmentos de Fronteras: freno y permeabilidad, en la revista FILCO)
«Un muro o una valla pueden impedir el paso de algunas cosas, pero no pueden impedir el paso de todo. Pueden frenar a las personas, los coches, los productos, etc., pero nada pueden hacer frente a las ideas, la lengua, el comercio, la cultura, el deporte… La frontera no es nunca un muro como tal, sino que se asemeja más a una red: siempre tiene huecos».
Angelo Attanasio, Viviendo al límite.
3.
Somos una especie en viaje
No tenemos pertenencias sino equipaje
Vamos con el polen en el viento
Estamos vivos porque estamos en movimiento
Nunca estamos quietos, somos trashumantes
Somos padres, hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes
Es más mío le que sueño que lo que toco
Yo no soy de aquí
Pero tú tampoco
Yo no soy de aquí
Pero tú tampoco
De ningún lado del todo
De todos lados un poco
JORGE DREXLER, Movimiento (Álbum: Salvavidas de hielo)
4.
El mar del dolor de Raúl Zurita
A Galip Kurdi
Alan Kurdi tenía tres años y su fotografía recorrió el mundo. Yacía boca abajo y el rojo azul de su ropa se recortaba con una extraña pulcritud en el borde la playa. Horas después los guardacostas turcos recuperaron los cuerpos de su madre y de su hermanito de cinco años, Galip, pero de él no hay fotografías.
Nadie podrá imitar su última imagen posando boca abajo en la orilla de la playa. Ningún artista podrá darnos ese golpe bajo. Ah, el mundo del arte, de las imágenes, de las billones de imágenes. Las palabras del poema son más puras, más limpias.
Cuando la barca repleta de emigrantes sirios se dio vuelta, el padre nadó de uno a otro niño tratando desesperadamente de salvarlos, pero solo pudo ver como desaparecían. Yo no estaba allí. Yo no soy su padre.
No hay fotografías de Galip Kurdi, él no puede oír, no puede ver, no puede sentir, y el silencio cae como inmensas telas blancas.
Abajo del silencio se ve un trozo del mar, del mar del dolor. Yo no soy su padre, pero Galip Kurdi es mi hijo.
Raúl Zurita
5.
HOGAR (Warsan Shire)
Nadie deja su hogar a no ser
que su hogar sea la boca de un tiburón.
Solo corres hacia la frontera
cuando ves toda la ciudad
corriendo también
tu vecinos corren más rápido
que tú, el chico con el que fuiste al colegio
que te besó hasta el vértigo
detrás de la vieja fábrica
sostiene una pistola más grande que su cuerpo,
solo dejas tu hogar
cuando el hogar no deja que te quedes
nadie deja su hogar a no ser que el hogar
te persiga, con fuego bajo los pies,
sangre caliente en tu vientre.
No es algo que nunca pensaste en
hacer, y cuando lo hiciste,
llevaste el himno bajo tu aliento,
esperando a llegar al lavabo del aeropuerto
para romper tu pasaporte y tragártelo,
con cada bocado de papel dejando claro
que no volverías.
Tienes que entender
que nadie pone a sus hijos en un barco
a no ser que el agua sea más segura que la tierra.
Quién escogería pasar días
y noches en el estómago de un camión
a no ser que las millas de viaje
signifiquen algo más que el viaje.
Nadie escogería reptar bajo alambradas
ni ser golpeado hasta que la sombra te deje,
violado, ahogado, obligado a estar en el fondo
del barco porque eres más oscuro, ser vendido,
pasar hambre, disparado en la frontera como un animal enfermo,
ser compadecido, perder tu nombre, perder tu familia,
pasar uno o dos o diez años en un campo de refugiados,
donde te desnudan y registran, encuentras una cárcel allá donde vas
y si sobrevives y te saludan en el otro lado
con volved a casa negros, refugiados,
sucios inmigrantes, buscadores de asilo
vienen a llevarse lo que es nuestro,
negros con sus manos extendidas,
huelen raro, salvajes,
mira lo que hicieron con su país,
¿qué harán con el nuestro?
Las miradas sucias en la calle
son más suaves que un miembro arrancado,
la indignidad de la vida diaria
es más tierna que catorce hombres que
se parecen a tu padre, entre
tus piernas, los insultos son más fáciles de tragar
que las ruinas, que el cuerpo de tu hijo en pedazos...
Por ahora olvida el orgullo
tu supervivencia es más importante.
Quiero ir a casa, pero el hogar es la boca de un tiburón
el hogar es el cañón de una pistola
y nadie dejaría su hogar
a no ser que el hogar te persiguiera hasta la costa
a no ser que el hogar te dijera
que dejaras lo que no puedas dejar atrás,
aunque sea humano.
Nadie deja el hogar hasta que el hogar
es una voz híumeda en tu oído
que te dice
vete, aléjate corriendo de mí, no sé en qué
me he convertido.
Home
No one leaves home unless
home is the mouth of a shark.
you only run for the border
when you see the whole city
running as well.
your neighbours running faster
than you, the boy you went to school with
who kissed you dizzy behind
the old tin factory is
holding a gun bigger than his body,
you only leave home
when home won't let you stay.
no one would leave home unless home
chased you, fire under feet,
hot blood in your belly.
it's not something you ever thought about
doing, and so when you did -
you carried the anthem under your breath,
waiting until the airport toilet
to tear up the passport and swallow,
each mouthful of paper making it clear that
you would not be going back.
you have to understand,
no one puts their children in a boat
unless the water is safer than the land.
who would choose to spend days
and nights in the stomach of a truck
unless the miles travelled
meant something more than journey.
no one would choose to crawl under fences,
be beaten until your shadow leaves you,
raped, then drowned, forced to the bottom of
the boat because you are darker, be sold,
starved, shot at the border like a sick animal,
be pitied, lose your name, lose your family,
make a refugee camp a home for a year or two or ten,
stripped and searched, find prison everywhere
and if you survive and you are greeted on the other side
with go home blacks, refugees
dirty immigrants, asylum seekers
sucking our country dry of milk,
dark, with their hands out
smell strange, savage -
look what they've done to their own countries,
what will they do to ours?
the dirty looks in the street
softer than a limb torn off,
the indignity of everyday life
more tender than fourteen men who
look like your father, between
your legs, insults easier to swallow
than rubble, than your child's body
in pieces - for now, forget about pride
your survival is more important.
i want to go home, but home is the mouth of a shark
home is the barrel of the gun
and no one would leave home
unless home chased you to the shore
unless home tells you to
leave what you could not behind,
even if it was human.
no one leaves home until home
is a damp voice in your ear saying
leave, run now, i don't know what
i've become.
6.
La palabra "inmigrante" se hereda
Álex Grijelmo. El País, 24-11-2013
Cristiano Ronaldo no recibe el apelativo de "inmigrante", sino el de "extranjero", pese a que técnicamente cumple los requisitos del inmigrante. Lo mismo sucede con el brasileño Mazinho, instalado en España tras su paso por el Celta. A su compatriota Diego Costa incluso le ha propuesto el seleccionador de fútbol, Vicente del Bosque, que se vista de rojo. No adjudicamos tampoco la palabra "inmigrante" a los altos ejecutivos alemanes, franceses o italianos de BMW o de Crédit Lyonnais o de Telecinco que dirigen esas empresas en España.
"Inmigrante" se define en el Diccionario de la Real Academia así: "Que inmigra".
Y en "inmigrar" (del latín immigrare) leemos: "Dicho del natural de un país: llegar a otro para establecerse en él, especialmente con idea de tomar nuevas colonias o domiciliarse en las ya formadas".
Dejando al margen que la definición tal vez necesite un retoque, entendemos que serían inmigrantes un alemán o un canadiense que se integraran en sus respectivas colonias establecidas en España (el Diccionario no dice si han de ser grandes o pequeñas); lo mismo que un ecuatoriano o un rumano que vienen a buscarse la vida de obra en obra. Pero la aplicación de la palabra, a los unos sí y no a los otros, refleja la distinta mirada con que los observamos.
No solo eso. Los extranjeros como los referidos futbolistas y directivos pueden quedarse a vivir con sus hijos o tenerlos ya en España. Acaso los apellidos nos darán la pista de que sus familias vinieron de lejos, pero pronto tomaremos a esas criaturas por compatriotas, sin ningún problema, sobre todo si les oímos hablar con naturalidad en una lengua española. Así sucede con uno de los hijos de Mazinho: Thiago Alcántara, nacido en Italia, que se siente español y ya ha jugado en La Roja.
Sin embargo, los hijos de los inmigrantes marroquíes o colombianos de empleos más menestrales tienen reservado otro nombre en las estadísticas y en nuestro imaginario: son "inmigrantes de segunda generación". Es decir, se les traspasa la condición de inmigrante aunque se hayan criado en España y estén formados en lo que ahora llamamos "nuestro sistema educativo" (antes "nuestros colegios").
Por el contrario, no existen "extranjeros de segunda generación", ni los niños que llegan con sus padres a Benidorm reciben el nombre de "turistas de segunda generación". La palabra "inmigrante", en cambio, sí la hemos hecho hereditaria.
Anoté este titular el 13 de mayo: "El 50% de los inmigrantes de segunda generación se sienten españoles". La expresión se repetía en decenas de diarios, con datos procedentes de la Investigación Longitudinal sobre la Segunda Generación en España (Instituto Ortega y Gasset - Universidad de Princeton), según la cual el sentimiento español aumenta en quienes llegaron de niños. El texto de una de esas noticias contaba también que el porcentaje de quienes se sienten españoles "es todavía mayor entre los que han nacido en el país (80%) frente a los que han llegado a edades tempranas".
Resulta difícil entender que se llame con frecuencia "inmigrantes de segunda generación" a quienes ya son españoles y en muchos casos además nacieron en España. Si se pretende analizar una situación sociológica y definir un grupo por el origen de sus padres, pueden denominarse "españoles hijos de emigrantes" o, quizá mejor, "españoles hijos de extranjeros"; pero en todo caso "españoles", pues esa nacionalidad tienen o merecen.
Les hemos dado a cientos de miles de quienes llegaron desde muy lejos el carné de identidad para que lo lleven en el bolsillo, tienen acceso a la Seguridad Social y al trabajo, y sus hijos pueden educarse en las universidades españolas. Todo eso va por la vía legal. Pero a menudo les negamos lo más definitivo, lo que va por la vía emocional: las palabras. La palabra español, la palabra igual, la palabra votante, la palabra ciudadano, la palabra vecino, la palabra contribuyente. El término "inmigrante", hereditario además, las aniquila todas, ocupa sus espacios y, a veces, también arrincona los derechos que se vinculan a ellas.
7.
Sociedad abierta e inmigración
Ricard Zapata-Barrero. La Vanguardia, 9-10-2007
Los Derechos Humanos (1948) aparecieron en un contexto de inicios de la guerra fría entre dos bloques enfrentados (liberal/ comunista). Fueron pensados básicamente para defender al ciudadano de tendencias autoritarias de su propio Estado. Este paradigma ayuda a entender las dificultades no previstas que protagonizan los no ciudadanos que intentan pasar nuestras fronteras.
Esta asincronía entre la realidad de la migración y lo que los derechos humanos pueden gestionar se confirma con el hecho de que la libertad de movimiento fue pensada como derecho humano sólo en la dirección de salida. Esta opción salida es la que definía las fronteras, pues una parte de la población mundial no tenía esta libertad de poder salir de su territorio (la de los antiguos países comunistas), y en el marco del cual se inicia el debate sobre la sociedad abierta (los que pueden salir) y la sociedad cerrada (los que no pueden salir) de K. Popper. En el siglo XXI lo que define las fronteras ya no es la opción salida (apenas hay estados que no dejan salir a sus ciudadanos), sino la opción entrada (no hay Estado que asegure este derecho de admisión sin condiciones), la cual adquiere claramente el estatuto de una reivindicación de derecho humano.
Estamos, en este caso, en un claro ejemplo de que los viejos instrumentos de gestión de conflictos internacionales no llegan a cumplir su función originaria en un nuevo escenario caracterizado por el movimiento de personas que buscan poder beneficiarse de un sistema de libertades y de bienestar que no puede conseguir en sus países. En temas de inmigración, y pensando nuestras fronteras desde fuera vivimos en una sociedad cerrada. Éste debe ser el trabajo que nos toca en un tiempo histórico de larga duración, por utilizar los términos de F. Braudel. Si bien el gran logro del siglo XX ha sido asegurar la opción salida de nuestras sociedades, el gran reto del siglo XXI es conseguir también que la opción entrada en cualquier parte del mundo se proteja como derecho humano. Las dificultades para reconocer este derecho humano evidencian que la función que tienen hoy en día nuestras fronteras es separar mundos económicamente desiguales. Defender la opción entrada es defender, en último término, una justicia distributiva mundial, la única vía para conseguir una futura sociedad abierta en doble sentido (entrada y salida).
8.
Personas refugiadas y migrantes expulsadas sumariamente en los países del Norte global
En 2021 hubo desplazamientos masivos causados por crisis tanto emergentes como ya arraigadas. La situación de países como Afganistán, Etiopía y Myanmar dio lugar a nuevas olas de desplazamiento.
Miles de personas continuaron abandonando Venezuela, y sólo el conflicto en curso en República Democrática del Congo llevó a 1,5 millones de personas a huir de su hogar en 2021. En todo el mundo, millones de personas tuvieron que dejar sus países debido a violaciones de derechos humanos relacionadas con conflictos y violencia, con desigualdades, y con el cambio climático y la degradación ambiental; entre los grupos más afectados por el desplazamiento se hallaban las minorías étnicas.
Según el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, a mediados del año había 26,6 millones de personas refugiadas y 4,4 millones de solicitantes de asilo en todo el mundo. La comunidad internacional no proporcionó el apoyo adecuado y, lo que es peor, restringió el acceso a las zonas seguras. Las personas en movimiento se vieron además sometidas a una cadena de abusos, y la comisión sistemática de violaciones generalizadas de derechos humanos, tales como expulsiones sumarias, tortura y violencia sexual no fue castigada.
Informe 2021 Amnistía Internacional
9.
https://youtu.be/Cd8K1dVAWgA (Carole Alfarah para Revista 5W)
10.
Para eso habéis nacido
1810 - 1814. Aguada, Aguafuerte, Buril, Punta seca sobre papel avitelado, 162 x 213 mm
Para eso habéis nacido - Colección - Museo Nacional del Prado (museodelprado.es)
Goya trató no tanto de dejar constancia de hechos concretos sino de captar la esencia de los mismos. Se sitúa de este modo en un plano contiguo a la acción, tomando parte en el suceso como nunca hasta ahora artista alguno había realizado. De ahí también la proximidad de las figuras que protagonizan cada uno de los Desastres, monumentales, muy cercanas a nuestro plano de visión, y que apenas dejan espacio para lo anecdótico de los fondos. Es posible interpretar los desastres a partir de hechos concretos documentados. Lo que acontecía en estos años estaba en boca de todos, en la calle, en la prensa, en los panfletos, en la literatura e incluso en el teatro. Goya es capaz de crear imágenes completamente nuevas a partir de estos hechos y de la información que generaron; partiendo de la realidad, la transforma en imágenes nuevas, sin equivalente formal hasta entonces, y que se van a convertir en referentes universales de los desastres que genera la guerra. Los Desastres son la máxima expresión que un artista haya sido capaz de realizar de la irracionalidad de la violencia y de sus terribles consecuencias sobre el Hombre. Lo esencial de estas obras es su intención de universalizar el tema de la violencia, de mostrar la esencia del mal que acarrea, y de brindarnos unas imágenes ante las que no podamos permanecer indiferentes, ya que su mera contemplación es como un puñetazo a nuestra conciencia.
11.
A group of people gets ready to cross into Macedonia at the border point of Idomeni, January 2016. The closure of this border meant the separation of many families and the overcrowding of thousands of people in Greek territory. lieu de vie — JESUS GABALDON (jgabaldon.com)
12.
¿Qué tienen en común, entonces?¿Quienes son? La mitad son mujeres y niñas. La mitad, también, son menores. Y algo esencial: no son nómadas. No están preparados para vivir en tránsito: lo aprenden en la ruta, y este libro está lleno de esos aprendizajes. No son nómadas: son sedentarios que pierden su casa, su modo de subsistencia. No son nómadas: el momento que recuerdan todos, el momento en que se empieza a hacer exiliado, no es cuando se cruza una frontera internacional, sino cuando desaparece el hogar, no como edificio sino como universo simbólico. No es casual que las primeras operaciones de muchas organizaciones de ayuda humanitaria fueran para asistir a refugiados: es un momento de emergencia, de máxima vulnerabilidad. El ser humano obligado a explorar sus límites. No lo habían planeado. No son nómadas.
Y entonces, el problema léxico.
La Convención de Ginebra dice que los refugiados son los que se hallan fuera de su país. Eso deja afuera a los que, de hecho, son la mayoría de la población refugiada: los que no tienen protección internacional, los que están atrapados en Yemen, Sudán del Sur, República Democrática del Congo. Son los refugiados olvidados, porque no son refugiados. Son los desplazados internos.
Y el otro gran problema léxico, el que suscita más polémica: ¿refugiados o migrantes?
La batalla. A un lado, los que añaden un adjetivo para reforzar sus ideas, los que hablan de migrantes económicos, los que se oponen a que una ola de simpatía hacia los refugiados suponga que masas humanas aprovechen para huir también del hambre, los que piensan que los subsaharianos se están aprovechando -ese es el verbo- de la situación. Al otro lado, los que se escandalizan con esa discriminación, los que no entienden que se acoja a sirios o iraquíes pero no a nigerianos o gambianos, los que no se fijan en los motivos de la huida.
Una respuesta segura: son personas. Una respuesta que parece paternalista, demagógica, naif. Y, sin embargo, una respuesta que tiene mucha más profundidad de lo que parece, porque permite la entrada de ese casi uno por ciento de la población mundial en el reino de lo humano -no importan las circunstancias, sino la condición humana-, porque establece el único diálogo posible entre sociedades de acogida y refugiados, porque seguiremos hablando de refugiados y leyendo libros de refugiados y viendo noticias de refugiados que no son refugiados, pero la pronunciación de esa palabra, personas, seguirá siendo, desgraciadamente, necesaria. No es inocente llamarlos personas: en esa decisión hay una voluntad de reforzar su identidad humana frente a su identidad de refugiados, que todo lo ocupa: y que no existe, porque ellos no la sienten.
No se puede dar por descontado que son personas, porque para mucha gente no lo son. AGUS MORALES, No somos refugiados.
13.
La deshumanización allana el camino para que se los excluya de la categoría de los legítimos poseedores humanos de derechos y desemboca, con funestas consecuencias, en el desplazamiento de la cuestión de las migraciones desde el ámbito de la ética al de los riesgos para la seguridad, el de la prevención y el castigo de la delincuencia, el de la criminalidad, el de la defensa del orden y, en definitiva, el del estado de emergencia que suele relacionarse con la amenaza de agresión u hostilidades militares.
Zygmunt Bauman, Extraños llamando a la puerta
14.
En la naturaleza del hombre encontramos tres causas principales de discordia. La primera es la competencia; en segundo lugar, la desconfianza; y en tercer lugar, la gloria. La primera hace que los hombres invada el terreno de otro para adquirir ganancia; la segunda para lograr seguridad; la tercera para adquirir reputación. [...]
Mientras los hombres viven sin ser controlados por un poder común que los mantenga atemorizados a todos, se hallan en la condición llamada guerra; guerra de cada hombre con cada hombre. [...]
El Estado es una verdadera unidad de todos los hombres en una e idéntica persona, hecha por el pacto de cada hombre con cada hombre, como si todo hombre debiera decir a todo otro hombre: "Autorizo y abandono el derecho a gobernarme a mí mismo a este hombre, o a esta asamblea de hombres, con la condición que tú abandones tu derecho y autorices todas sus acciones de manera semejante". Hecho esto, la multitud, así unida en una persona, se llama república; en latín "civitas". Esta es la generación de ese gran Leviatán, o más bien (para hablar con mayor reverencia) de ese Dios mortal a quien debemos [...] nuestra paz y nuestra defensa
Thomas Hobbes. Leviatán
15.
La intolerancia se plantea antes de cualquier doctrina. En ese sentido, la intolerancia tiene raíces biológicas, se manifiesta entre los animales como territorialidad, se basa en reacciones emotivas a menudo superficiales: no soportamos a los que son diferentes de nosotros porque tienen la piel de un color distinto; porque hablan una lengua que no comprendemos; porque comen ranas, perros, monos, cerdos, ajo; porque se hacen tatuajes...
La intolerancia con lo diferente o con lo desconocido es natural en el niño, tanto como el instinto de apoderarse de todo lo que desea. Al niño se lo educa en la tolerancia poco a poco, así como se lo educa en el respeto por la propiedad ajena y, antes aún, en el control del propio esfínter. Desafortunadamente, mientras que todos llegan al control del propio cuerpo, la tolerancia sigue siendo un problema de educación permanente de los adultos, porque en la vida cotidiana estamos siempre expuestos al trauma de la diferencia. Los estudiosos se ocupan a menudo de las doctrinas de la diferencia, pero no lo suficiente de la intolerancia salvaje, porquería escapa a cualquier definición o posición crítica.
Umberto Eco, Migración e intolerancia
16.
Siendo, según se ha afirmado ya, los hombres libres, iguales e independientes por naturaleza, ninguno de ellos puede ser arrebatado de ese estado y dominado por la autoridad política de otros sin que intervenga su propia autorización. Ésta se otorga a través del pacto hecho con otros hombres de unirse y contribuir en una comunidad designada a proporcionarles una vida grata, firme y pacífica con otros, en el disfrute tranquilo de sus propias posesiones y una protección mayor contra cualquiera que no conforme esa comunidad. Esto puede llevarlo a la práctica cualquier cantidad de individuos, ya que no afecta a la libertad del resto, que continúan estando como se encontraban hasta ese momento, en la libertad del estado de naturaleza.
John Locke. Ensayo sobre el gobierno civil
Cuán loable es en un príncipe mantener la palabra dada y comportarse con integridad y no con astucia, todo el mundo lo sabe. Sin embargo, la experiencia muestra en nuestro tiempo que quienes han hecho grandes cosas han sido los príncipes que han tenido pocos miramientos hacia sus propias promesas y que han sabido burlar con astucia el ingenio de los hombres. Al final, han superado a quienes se han fundado en la lealtad.
Debéis, pues, saber que existen dos formas de combatir: la una con las leyes, la otra con la fuerza. La primera es propia del hombre, la segunda de las bestias; pero como la primera muchas veces no basta, conviene recurrir a la segunda. Por tanto, es necesario a un príncipe saber utilizar correctamente la bestia y el hombre.
Nicolás Maquiavelo. El Príncipe
17.
Lo que el hombre pierde con el contrato social es su libertad natural y un derecho ilimitado a todo lo que le apetece y puede alcanzar; lo que gana es la libertad civil y la propiedad de todo lo que posee. Para no equivocarse en estas compensaciones, hay que distinguir claramente la libertad natural, que no tiene más límites que las fuerzas del individuo, de la libertad civil, que está limitada por la voluntad general, así como la posesión, que no es más que la fuerza o el derecho del primer ocupante, de la propiedad, que no puede fundamentarse más que en un título positivo. En el haber del estado civil se podría añadir, a lo dicho anteriormente, la libertad moral, que es la única que convierte al hombre verdaderamente en amo de sí mismo, porque el impulso exclusivo del apetito es la esclavitud y la obediencia a la ley que uno se ha prescrito es libertad.
Jean Jacques Rousseau. El contrato social
18.
Estos muertos, por decenas, centenares, despedazados, triturados, torturados, desmembrados, aplastados cada día a consecuencia de los combates, las enfermedades, los atentados, el desabastecimiento, ya no la conmocionan. Atrás ha quedado la época en que las imágenes documentales le hacían un nudo en las tripas, la atormentaban, la urgían a ir al encuentro de los que sufrían, de hacer que sus tormentos estallaran en la conciencia de todos. Sufrir y morir, condición del ser vivo, ¡tampoco es para rasgarse las vestiduras! Dramas, sí, pero cuyos relatos se neutralizan en la cacofonía de las desgracias anunciadas.
Cuando volviera a la Redacción al día siguiente se conformaría con buscar las cifras y los nombres de víctimas y lugares, con sugerir maneras de encasillarlos en los esquemas de análisis, con esbozar un retrato global del drama. The big picture, la Imagen de imágenes.
Porque los desaparecidos no tienen ya cuerpo, carne ni corazón, son pronombres en medio de un artículo, habitantes evanescentes de un rápido plano de corte. No tienen peso ni corporeidad, van a sumarse a los que vinieron antes que ellos. Pensarlo es seguramente la prueba de que ya no es apta, igual que un militar miope o minusválido al que sería peligroso -tanto para los demás como para sí mismo- enviar a un territorio de operaciones. La tarea de dar voz a las víctimas es ahora de otros, menos quemados, menos cínicos que ella. CÉLINE CURIOL, Las leyes de la ascensión.
19.
¿Cuantos de nosotros, yo incluido, hemos perdido el rumbo, ya no estamos atentos al mundo en que vivimos, no nos importa, no protegemos lo que Dios creó para todos y terminamos siendo incapaces hasta de cuidar unos de otros?! Y cuando la humanidad en su conjunto pierde el rumbo, se producen tragedias como esta que hemos presenciado [...]. Hay que hacerse una pregunta: ¿quién es el responsable de la sangre de estas hermanas y hermanos nuestros? ¡Nadie! Esa es nuestra respuesta: "no he sido yo, yo no tengo nada que ver con ello, deben de haber sido otros, pero no yo, desde luego...". Hoy nadie en nuestro mundo se siente responsable; hemos perdido el sentido de la responsabilidad hacia nuestros hermanos y hermanas [...]. La cultura de la comodidad, que hace que pensemos solamente en nosotros mismos, nos vuelve insensibles a los gritos de otras personas, nos hace vivir en pompas de jabón tan lindas como insustanciales; nos brinda una ilusión pasajera y vacía que trae tras de sí la indiferencia hacia otras personas; de hecho, conduce incluso a la globalización de la indiferencia. En este mundo globalizado, hemos caído en la indiferencia globalizada. Nos hemos acostumbrado al sufrimiento de otras personas: "no me afecta, no me concierne, ¡no es asunto mío!".
Fragmento del discurso del papa Francisco en su visita a Lampedusa . 8 de junio de 2013 (en bauman, extraños llamando a la puerta)
PELÍCULAS
¿Creéis que las razones por las que Violeta, Buba y Mukela deciden emprender su aventura son tan importantes como para arriesgar sus vidas y dejar a sus familias? ¿Haríais lo mismo para tener una oportunidad de vivir mejor o para continuar siendo libres?
¿Por qué en determinadas culturas la mujer no tiene libertad para escoger su futuro? ¿Os parecen muy lejanos en el tiempo los matrimonios concertados? ¿Conocéis casos de matrimonios concertados?
Teniendo en cuenta los peligros que han de afrontar los protagonistas ¿merece la pena tanto sufrimiento para alcanzar lo que les espera en Europa? ¿Una vez en España, mejorará su situación de verdad?
Otras reflexiones que pueden tenerse en cuenta:
El viaje de los tres protagonistas comienza desde Mali y Níger, países emisores de emigración debido a la extrema pobreza en la que viven, la falta de libertad y la inestabilidad política. ¿Érais conscientes del trágico proceso por el que pasan las personas que llevan a cabo este viaje? ¿Qué es más difícil, la travesía africana o la del estrecho de Gibraltar, esos famosos 14 kilómetros que separan África de Europa en este punto? ¿Por qué creéis que todo es tan duro?
En los distintos países las mujeres sufren una mayor o menor discriminación y falta de libertad dependiendo de la cultura o grupo social dominante. ¿Pensáis que Violeta tiene igual de fácil y/o peligroso el poder emigrar que los otros protagonistas? ¿Qué situaciones discriminatorias relativas a las mujeres se detallan en la película?
"Nadie quiere vivir aquí en África. Si el esfuerzo y todo el dinero que os gastáis en llegar a Europa lo utilizarais aquí, las cosas cambiarían. Con vuestra huida hacéis que África se desangre". Esta es la frase que le regalan los Tuareg a Buba, ¿Qué os evoca esta reflexión? ¿Pensáis que los gobiernos europeos favorecen con sus políticas que las naciones africanas se desangren?
Muchos gobiernos tienen políticas migratorias que no permiten la entrada de personas que huyen del hambre y la miseria de sus países. ¿Qué os parece dicha política? ¿Y qué os parecería si fuese igual para los/las ciudadanos/as de nuestro país cuando marchan a otros países?
El mundo está sufriendo en muchas de sus regiones un momento muy complicado, y al igual que en periodos históricos anteriores, se están produciendo movimientos migratorios en busca de mejores oportunidades. ¿Podríais enumerar las diferencias entre el tipo de emigración que hacen los protagonistas y la que presenciamos en nuestro día a día en nuestro barrio o ciudad? Las razones de los protagonistas para emigrar son muy concretas, ¿sabrías detallar motivos por los cuales se emigra en nuestra sociedad?
14 Kilómetros nos muestra el viaje de ida pero no hemos de olvidar que el camino que continúa es también muy sacrificado. ¿Podríais enumerar las complejidades con las que podrían encontrarse a partir de ahora Violeta y Buba?
“Seguirán viniendo y seguirán muriendo, porque la historia ha demostrado que no hay muro capaz de contener los sueños.” Este párrafo de la música final es claramente definitorio. A lo largo de la historia de la humanidad, son muchos los procesos de migración que se han producido por unos u otros motivos. ¿Qué ejemplos de procesos migratorios en la historia conocemos? Detallar al menos uno a nivel internacional y otro más local. ¿Qué consecuencias tuvieron?
La película termina con un texto de Rosa Montero (periodista y escritora) haciendo una pregunta al aire ¿Entonces, qué soluciones hay?
a) Construir muros más grandes y aumentar la vigilancia en las costas.
b) Endurecer los castigos para que sirvan de escarmiento y que no vengan más.
c) Actuar sobre las causas: cambiar el sistema económico que genera la desigualdad N/S condenando a la pobreza a los países del Sur. Y que, además, es insostenible para los recursos del planeta.
¿Se puede prohibir por ley socorrer a una persona hambrienta, sin techo y aterida de frío?
¿Una ley que castiga el auxilio a una persona necesitada es compatible con los compromisos internacionales de los estados en materia de derechos humanos?
¿Por qué cambia la actitud de Simon hacia Bilal?
¿Si Bilal hubiera conseguido realizar la travesía, habría logrado cambiar el destino de Mina?
Otras reflexiones que pueden tenerse en cuenta:
¿Por qué son tantas las personas que arriesgan sus vidas marchando de sus países e intentando entrar ilegalmente en otros países que hacen todo lo posible para evitar que entren?
¿Por qué hay tantas personas migrantes que, estando ya en un país de la Comunidad Europea como Francia, se juegan la vida para llegar a Inglaterra?
La Ley francesa castiga la asistencia a las personas en situación irregular. Esta legislación provocó una fuerte polémica en la prensa entre el realizador de la película y el ministro de Inmigración. ¿Welcome es una película de denuncia? ¿El cine puede ser útil como herramienta de sensibilización social?
A Calais llegan miles de emigrantes que sueñan con alcanzar las orillas del Reino Unido. Lo intentan metiéndose en trenes, barcos y camiones, ayudados y explotados por personas que se dedican a pasarlos cobrando grandes cantidades. ¿En qué otras partes y fronteras del mundo se reproduce esta situación?
Si no se abusa con las cantidades de dinero solicitadas, ¿es éticamente aceptable "trabajar" facilitando la entrada irregular de inmigrantes en un país? ¿Y si se hace de forma gratuita?
El protagonista, Bilal, proviene de una zona en guerra (el Kurdistán iraquí). ¿Tiene derecho al asilo una persona que huye de un conflicto bélico?
España rechaza más de dos tercios de las solicitudes de asilo. ¿Cuáles son las razones por las que el Estado deniega estas peticiones?
Mina será casada a la fuerza. Su padre ni se plantea preguntarle su opinión. ¿Han de ser respetadas este tipo de tradiciones familiares? ¿Cuáles son los criterios para poder establecer límites entro lo que es aceptable o rechazable de una tradición?
¿Qué película es más efectiva de cara a sensibilizar acerca de la situación de los inmigrantes en situación irregular, Welcome o En este mundo? ¿Qué otras películas sobre tráfico de personas en situación irregular conoces? ¿Y sobre los problemas de racismo y rechazo que sufren las personas migrantes?
Bilal es kurdo. El Kurdistán es una región históricamente reclamada por el pueblo kurdo, la etnia que lo habita. El territorio (lo habitan 25 millones de personas y es casi tan grande como España) se encuentra actualmente repartido entre cuatro estados: Turquía, Irak, Irán y Siria. ¿Por qué estos estados se oponen a la creación de un estado kurdo? ¿Cuándo y cómo se establecieron estos estados y sus respectivas fronteras? ¿Qué criterios siguen las Naciones Unidas para aprobar la creación de nuevos estados?
Bilal explica que no pudo soportar la bolsa de plástico en el camión porque antes había sido torturado con una bolsa de plástico en la cabeza. ¿El caso de Bilal es excepcional? ¿Por qué los kurdos, en el Kurdistán, son perseguidos, y en ocasiones torturados, por los distintos ejércitos y cuerpos policiales de los distintos países que ocupan el territorio?
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